Un terremoto es un movimiento sísmico que hace que la tierra se agite. Los bloques rocosos que están bajo la tierra están en continuo movimiento. presionan uno contra otro o bien se alejan, moviéndose a veces en direcciones opuestas. La frotación entre las rocas frena sus movimientos, causando la acumulación de una enorme cantidad de energía. Cuando por fin los dos bloques se mueven, la energía se libera bruscamente y sacude con fortísimas vibraciones (las ondas sísmicas) también la superficie terrestre, causando un terremoto o seísmo. La intensidad del terremoto puede ser tal que destruya ciudades enteras, provocando numerosas víctimas.
El punto donde se generan las ondas sísmicas se llama hipocentro, y se halla bajo tierra. El epicentro es el punto de la superficie terrestre situado a la altura del hipocentro.
La mayor parte de los terremotos se produce a lo largo de los bordes de las placas tectónicas y en torno a las líneas de fallas, es decir, a lo largo de las fracturas de la corteza terrestre. Estas áreas, llamadas "zonas sísmicas", son Japón, el centro de Asia, Europa sur oriental y Estados Unidos (en particular California).
Los terremotos pueden crear fisuras, es decir, "rajas" en la tierra, que pueden ser muy largas y abarcar muchísimo terreno.
El sismógrafo es un aparato que permite registrar terremotos dibujando unas líneas. La intensidad de estos se suele medir en una escala de doce valores (escala Mercalli).
Guillermo López

